
las motocicletas en sus andariveles,ya quejaban al asfalto cosmico del sur.los etudiantes resultaban de cualquier esquina y un proselito de alejandria,llevaria esta historia hasta la biblioteca ,donde el certamen literario daria vida,a esta larga lucha de banderitas y globos.el emplazado,a su gusto recogeria casquillos,unos cincuentones,el dolar y el austral punto de la aurora,fijaban en los ojos,un alo de incertidumbre,al parecer el gemir de miles de palomas.en el monticulo me acercaba,con vos de hierro,a intimidarlos...
era noche,desde aquel momento,para todo el regimen.yo quemaba banderas y era ella la que escupia mi cara.todo momento,con faja de clausura,es divertimento en las nocivas calles del manicomio.ahora,te amaba...pero la tarde callo mi silencio en un beso a esta voluntad.

